CUANDO EL MIEDO ABRAZA

Cuentan que había un ser Oscuro, al cual se le podía ver la figura, pero solo quien se entregaba a sus abrazos, llegaba a ver su rostro.
Este ser vagaba buscando personas para llevárselas a la oscuridad.

Se alimentaba de sus miedos, sentía a mucha distancia el temor cuando corría por la piel, cuando se les erizaba o enfriaba el cuerpo, cuando se paralizaban de horror.


El miedo de las personas enfermas no le gustaba, pensaba que era suficiente con la dolencia que padecían.


Lo que le atraía eran las personas miedosas por la vida, por circunstancias que básicamente se maquinaban en su cerebro, el miedo de aquellos que no se arriesgaban hacer un proyecto o invertir, a los que tienen miedo a enamorarse, o a los miedosos de los amigos o de los familiares, etc.
Cuando esté ser encontraba a una persona miedosa la rodeaba una y otra vez hasta que la persona presa del miedo se dejaba abrazar.


He de contar que ayer vi pasar ese ser oscuro, caminaba lento, me parecía que en cualquier momento se giraría para verme.
No quiero recordar, pero tuve miedo, miedo a no tomar una buena decisión en mi vida.


A las 4 de la mañana, me despertó mi miedo, el miedo jugaba conmigo, me hacía temer algo malo. Traté de despejarme caminé hacia la cocina para prepararme un té. La luz de la noche me dejaba ver por donde iba y ahí lo encontré, ahí estaba su silueta, sentado en mi sofá de la sala, El Hombre Oscuro me había sentido… me había encontrado…


Aterrorizada prendí la luz y él me dijo: Eso no sirve de nada.


Giró para verme cara a cara y yo rápidamente me di la vuelta para no verlo. Él me dijo: No demores más esto, hoy hay muchos más por abrazar.
Estando de espaldas recordé el abrazo de mis padres, de mis amigos, caí del dolor de pensar que nunca los volvería a recibir.

Estando en el suelo rememoré ese maldito lugar al que todos caemos cuando nos da un bajón, cuando estamos deprimidos, donde por más alfombra que exista el lugar es helado y sabemos que de ahí cuesta mucho salir.


El Hombre Oscuro tiró de la alfombra, sin querer me hizo rodar. Cuando jugaba siempre me daba mucha risa al rodar y reí de manera espontánea. El hombre Oscuro cayó al suelo con un gesto de asombro.


Yo al ver que algo le había pasado cuando reí, lo seguí haciendo aunque tuve que darme unas cuantas vueltas en el suelo para conseguir reírme a carcajadas. Entre vuelta y vuelta escuché que me acompañaban unas risas y luego unas carcajadas. Me detuve para saber quien era…


El Hombre Oscuro estaba riendo a carcajadas, se detuvo, parecía sorprendido me miró y se puso de pie. Yo ya no sentía miedo, las risas transformaron el miedo, pero… ¡Estaba viendo su rostro!


Entonces él me dijo: Yo no pude nunca con mis miedos y nunca supe lo que era reír, me dejé morir, y sin querer hice mucho daño a los que me querían, por eso, abrazo y me llevo a la gente que tiene miedos porque no quiero que más gente sufra.


Mientras él hablaba, una luz suave y delicada iba invadiendo su ser, se le cayeron unas lágrimas y luego comenzó a reír más y más fuerte mientras su imagen viajaba al infinito.


Hoy rezaré por las personas abrazadas en el miedo profundo, en ese miedo que devora el que no te deja ni salir.


Sé que no es fácil, solo puedo invitarlos a reconocer el problema, pedir ayuda y trabajar mucho pero mucho, para poder salir de ese estado.
Recuerda; tu vida y la de los que te quieren vale la pena, un cálido abrazo.

VAMOS A POR MÁS!

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