Cuando vieron al Perro Peruano no tuvieron una buena impresión, por sus características poco comunes, siendo referido como un “animal maligno”.
Esto es lo que cuentan los investigadores, de los colonizadores que llegaron al Perú durante el Siglo XVI. Esta mala fama se expandió, relegándolo al punto casi de extinguirse.
También es cierto que se prefirieron nuevas razas que se introdujeron a América.
El origen del Perro Peruano, perro viringo, perro peruano sin pelo, perro calato, perro chimú, como también se les conoce, proviene de la época pre inca junto a las primeras civilizaciones que habitaron Perú.
Todo y que su origen puede ser incierto, según los investigadores, su aparición data aproximadamente de unos 300 a 500 años a.C.
Sustentado en las numerosas representaciones en piezas de cerámicas, halladas en los yacimientos de la época pre inca, como perro de compañía.
En la época de los Incas, estos ejemplares eran utilizados en sus rituales mágicos. Luego pasaron a ser fieles compañeros de los Chamanes y curanderos por sus propiedades curativas, participando en diversas ceremonias espirituales.
También eran utilizados con fines terapéuticos, para calmar dolor de estómago y calentar los pies, al creer los Chamanes que los perros tenían una temperatura corporal más alta, aportando con el contacto su calor.
La incomprensión de su aspecto físico ocasionó en su historia malos momentos para esta raza, siendo relegada por mucho tiempo al olvido. Llegando a pensar incluso que su origen era Chino.
Gracias a la fiel creencia de sus propiedades terapéuticas, muchos campesinos conservaron los ejemplares, evitando así la desaparición de la raza.
Posteriormente, surgieron organizaciones dedicadas a su preservación.
En el año 1985, la raza fue reconocida y registrada oficialmente en la Federación Cinológica Internacional (FCI), como perro sin pelo del Perú.
Se creó el Comité Nacional para Protección del Perro Peruano sin pelo, y en el año 2000 el gobierno peruano le declaró raza oficial y fue nombrado Patrimonio Cultural de la Nación.
El Congreso peruano estableció que la raza debía ser reconocida como: prueba viviente de la cultura peruana, y raza oriunda.
En el 2001 el Instituto Nacional de la Cultura, dispuso que en todos los museos y sitios arqueológicos peruanos, debería haber un ejemplar de la raza y garantizar de esta manera su cría y desarrollo natural.
Actualmente, existen numerosos criaderos que se dedican a promover y proteger la pureza de la raza, y se sabe que la raza del Perro Peruano es valorada y preservada en todo el mundo.
Dedicada a los dueños del Perro Peruano en Chimbote. Agradecer al Sr. Víctor Raúl Montoya Guzmán, por la información brindada sobre su mascota «El Negrito», y las otras mascotas que tiene la familia, Perros Peruanos que le fueron regalados o adoptados.

