LOS AMIGOS DEL COLEGIO

Estudie en la Gran Unidad Escolar San Pedro de Chimbote, Ancash – Perú.

El colegio era mixto y la mayoría seguíamos juntos, año tras año.

Todos teníamos nuestros amigos preferidos o el grupito con quien íbamos a un lado y a otro, yo era muy amigo de una compañera que vivía cerca de casa, por Miraflores Alto, hablábamos y compartíamos mucho tiempo.


Ya en 2º de secundaria al regresar de las vacaciones mientras formábamos en el patio del Colegio, la vi de lejos, la vi diferente, no sé como explicarles, la vi más bonita, bueno sí, mucho más atractiva.


Conversamos a la hora del recreo todo el grupo, pero tontamente, después de tantos años compartiendo me avergonzaba hablarle o mirarla.
En el grupo que vivíamos por Miraflores Alto, algunas veces salíamos a jugar o simplemente a conversar. Siempre éramos los mismos y normalmente marchaban primero las chicas.


Al quedarnos solos uno de mis amigos miro al otro y escuché el nombre de la chica que me gustaba, me salió de inmediato preguntarle que pasaba con ella y me contestó; es que me gusta y no sé como decirle.


Sentía que me faltaba el aire, que cara habré puesto que mi otro amigo me preguntó que me pasaba. Yo le dije nada, nada. O es que te interesa también, yo conteste rápido no, no que va, a mí no.


Días después yendo del colegio a casa mi amiga me comentó que había un chico que le había dicho para salir, me dijo su nombre, era nuestro amigo del barrio.

Yo me quedé sin habla y ella seguía explicándome que se le había mandado, que le había dicho para que sea su chica y demás, de pronto me detuve sin más y le pregunté ¿Estás con él?, ella me dijo: no, no estamos. Me despedí diciéndole que tenía cosas que hacer.


Pasaba el tiempo, yo trataba de hablarle igual que siempre, pero me quedaba lelo al verla, ya sea en el Colegio, en el barrio o jugando.


Desesperado con el sentimiento que me devoraba por ella, le comenté a un amigo del grupo del colegio, al más reservado claro está, y él me dijo; díselo si al final hablan todos los días, y yo le explicaba que temía que si dijera que no, la perdería y no podría estar cerca de ella, ni como amigo.

Él me respondió; ¿Entonces serás capaz de aguantar verla con otro? No quise ni pensarlo.


Pasamos al 3° año de secundaria, me parecía que ella ya salía con alguien de fuera del colegio porque no regresábamos juntos a casa todos los días, pero no me atrevía a preguntarle con tal de no sufrir. Ella comenzó a pasar más tiempo con una amiga del grupo, yo sentía que se alejaba de mí.


Durante un recreo la amiga con quien andaba se quedó conmigo hablando en el salón, me pareció muy raro. Me preguntó entre otras cosas si tenía novia o alguien me gustaba. La conversación no era de mi agrado, me esperaba lo peor, que me diga para ser mi chica. Antes de irse me dijo; en el grupo hay alguien a quien le gustas mucho, y se fue sin más.


Yo hablé con mi amigo, mi confidente y él me confirmó que esta amiga no tenía novio. Dios, encima me estaba metiendo en problemas.

Mi amigo me dijo déjame preguntar, y yo no, mejor no.


Al día siguiente en el recreo la amiga del grupo volvió a quedarse a conversar conmigo. Yo conversaba con ella de pie, como quien no quiere.
Ella me preguntó ¿Quién te gusta del grupo?, y yo sin saber qué contestar.

Para esto yo ya le había dicho a mi confidente que interviniera si me veía conversando con nuestra amiga, entrando mi amigo a salvarme. Se sentó junto a nosotros, pero me llamó la atención al ver entre ellos alguna mirada cómplice, lo cierto es que yo solo quería salir de esa situación.

Les dije que iría al baño, y al abrir la puerta me encontré con la chica que me gustaba, estaba muy pegada a la puerta como queriendo escuchar lo que hablábamos, yo me fui.


Al terminar las clases esta vez nos fuimos juntos a casa. Hablábamos de las clases y entonces ella me preguntó sin más, ¿Tienes enamorada?
Me detuve, ella se volvió hacia mí, yo le contesté que no tenía enamorada y de seguida le pregunte y tú ya aceptaste a ese chico, ella soltó una sonrisa y bajo la cabeza y me dijo que va, no.


Estábamos los dos frente a frente, ella me cogió tiernamente de la mano, levantó la cabeza me miró a los ojos y me dijo; me han dicho que te gustó.

Yo tartamudee, ni yo me entendí lo que dije, pero ella muy tranquila me cogió la otra mano y me dijo; ¡Y te han dicho que en el grupo hay alguien a quien le gustas! Ahora ya sabes quien es…


Han pasado tantos años y aún lo recuerdo como si fuera en este preciso momento, y siento esos cosquilleos en el estómago, ella se acercó muy despacio, me parecía un bello sueño, acercó sus labios a los míos yo, yo, caí rendido, sentía mi corazón y el suyo palpitando fuerte, la bese.


No lo podía creer, sentí su temperatura cálida, sus labios suaves y delicados, ella se detuvo se quedó mirándome y está vez yo le dije; ahora sé que eres tú y sí me gustas, me gustas mucho. La bese con locura, nos besamos una y otra vez, cuando recobramos la cordura nos reímos y buscamos un lugar para sentarnos. Desde ese precioso día nos hicimos novios, fuimos novios por muchos años.


Dedicado a los amores de nuestros años maravillosos. Juan y María agradecerles la confianza al querer que cuente su historia.

VAMOS A POR MÁS!

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