– Tenemos que hacer unos 200 panes

– ¿Por qué tanto?

– Es el agradecimiento.

Cuando llegué a la casa de Don Fortunato Bermúdez, quien me invitó a la preparación de pan, se veía que habían pasado horas trabajando la masa y preparando el horno de barro para la cocción.

Yo ayudé a colocar los panes en las cajas para guardarlos y en la canasta para el día siguiente que daba la misa en honor a mi familia de Llapo.

Hubiera querido hacer el pan en el horno de barro de casa de mi abuela, pero ya será para otro año.

En los pueblos de la serranía de Ancash, como Llapo, ya sea para las fiestas del pueblo, misas, entierros, etc. Se encarga a personas conocidas en el oficio de hacer pan.

Días antes se ponen manos a la obra y por lo que me han explicado el pan serrano puede durar fácil una semana mientras se conserve en un lugar seco.

Al comentarles a mis amigos de Chimbote y Lima que estaba haciendo pan Serrano me pidieron llevarles, la verdad que desconocía que les gustaba.

En Chimbote se puede conseguir el pan en el Mercado de la Perla, los días jueves que van los pequeños productores de la zona de la Sierra Ancashina.

El día de la misa, a las 7 de la noche aún había luz, cargamos la canasta de panes y los baldes de café.

La ceremonia fue muy bonita en honor a mis padres y mis ancestros que vivieron en Llapo.

Hacía frío dentro de la iglesia y cuando salimos aún se sentía mucho más. Nos habían acompañado en la misa unas 20 personas, y pensé que no repartiríamos mucho pan.

Fue cruzar el portón de la iglesia y quedarme impresionada con la cola de gente esperando por el agradecimiento; el pan y el café.

Nos paramos a un costado derecho del portón de la iglesia, éramos tres repartiendo y nos faltaban manos, la gente seguía viniendo, niños solos, familias enteras, amigos, vecinos, muchos de los cuales nos pedían más pan para los familiares de casa, o para comer otros días.

Personas del pueblo y visitantes como yo por las fiestas, muy agradecidos. En ese momento fue donde entendí el valor del pan como agradecimiento a Llapo.

Hablemos algo de la historia del pan, en la región de Ancash el más conocido es el pan plano de trigo, llamado en otras zonas pan achatado, aplastado, chapla o chaplas.

Este pan tiene su origen en el pan pita árabe, el cual es muy popular en el Mediterráneo y Medio Oriente. Este pan llegó a América durante la Colonia Española, además trajeron consigo los cultivos de trigo.

Perú integró el cultivo del trigo, que creció rápidamente y se construyeron posteriormente los molinos, la industria de la molienda y la panadería.

Según algunos historiadores, los primeros hornos donde se elaboraba el delicioso pan, son de hace más de 400 años aproximadamente. Y se mantiene en el tiempo gracias a que su receta se transmite de generación en generación.

En el Perú el pan es parte de nuestra gastronomía, hay muchas variedades según las regiones e ingredientes locales.

El pan es importante porque no solo cumple funciones de nutrición, sino también funciones sociales.

Por ejemplo los panes son usados como elementos sagrados en las ofrendas a los difuntos, en los ritos del ciclo agrario y ganadero, en el establecimiento de las relaciones de amistad y compadrazgo, entre otros contextos festivos y ceremoniales.

¿Quién puede resistirse a un pan serrano, más aún si es de la zona de Ancash?

Agradecer a Fortunato Bermúdez y familia, y en general a todo Llapo, que no se pueden perder de conocer, el Nido de las Águilas, tiene gente muy cercana y agradable.

VAMOS A POR MÁS!

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