El Dr. Sánchez, mi padre, me enseñó el trato cordial y empático hacia el paciente, algo que no enseñan en ninguna cátedra.
El Dr. Amílcar Sánchez Rodríguez nació en Quiruvilca, Santiago de Chuco, la Libertad en 1930. Perteneció a una familia humilde, su padre era carpintero, y él siendo el mayor de 11 hermanos trabajó desde pequeño con su padre fabricando carrocerías de madera para los camiones.
En esos años, sin dentistas, cualquiera que se atreviera, sacaba una muela. Tras ver sufrir a su madre Carmela Rodríguez, el Dr. Sánchez le decía; «madre yo te voy a curar, voy a ser dentista».
La familia se trasladó a Trujillo, al observar su padre el Sr. Mercedes Sánchez las habilidades e inteligencia de su hijo Amílcar, para los estudios.
No fue fácil, pero con 22 años se trasladó a Lima donde postuló a la San Marcos, estudiando la carrera de Odontología con muy buenas calificaciones.
A mediados de su carrera ya trabajaba en la facultad de odontología brindando asesoría en las prácticas. Tuvo su primer consultorio en Breña cuando cursaba el 8.º Ciclo. Se graduó en 1959 con 29 años, y en 1960 se trasladó a Chimbote.
Eligió Chimbote al haber investigado que la pesca estaba en todo su apogeo, y porque la ciudad tenía pocos dentistas. Su primer consultorio estuvo ubicado el Jr. Ladislao Espinar cuadra 5, al costado de la Duquesita, ahora Plaza Vea. Después de 10 años, se cambió al edificio del Dr. Bazán. Posteriormente, se instaló en el Edificio González cuadra 4 del mismo Jr. Ladislao Espinar, al costado de la Reniec.
En Trujillo conoció a su pareja, la Sra. Aidé Mercedes Espinoza Borrego, quién era Instrumentalista de la sala de operaciones del Hospital Lazarte.
La pareja sin avisar a nadie, se casa en Chimbote en 1961. Tuvieron cuatro hijos; Julio Amílcar, Rocío Haydé, Patricia y Luis Javier Sánchez Espinoza, de los cuales Patricia es Odontóloga.
Su familia siguió viviendo en Trujillo, pero el Dr. Sánchez siempre apoyó económicamente a todos sus familiares.
Cuando Patricia tuvo 12 años, su padre le preguntó si quería ayudarlo el mes de vacaciones de su asistenta dental. Su hija Patricia aceptó encantada, experiencia con la cual nació su vocación por la odontología.
Por esos años los odontólogos preparaban sus trabajos técnicos, elaborando las demandadas fundas de oro de 21 y 24 quilates.
El trabajo terminaba a las 10 de la noche, tenían muchos pacientes, pero a las 4 de la mañana el Dr. Sánchez ya estaba en el taller de su domicilio preparando las piezas dentales.
La familia vivió en el centro de Chimbote, en Jr. Manuel Villavicencio, en 1968 se mudaron a la Urb. El Trapecio.
El Dr. Sánchez trabajó hasta los 82 años en su consultorio del Edificio González, luego tuvo su consultorio en casa.
A los 84 años le detectan fibrosis quística Pulmonar y posteriormente párkinson rígido.
El Dr. Sánchez falleció en 2020 a los 89 años, dejando viuda a su querida esposa, quién actualmente tiene un poco resquebrajada su salud.
Su hija Patricia estudió en Lima Odontología, trabajó en la capital, regresando a Chimbote para hacerse cargo de sus padres. Ella y sus hermanos siempre han apoyado a sus padres.
La Dra. Sánchez trabajó con su padre dos años, en los cuales su padre no aceptó que modernizara su consultorio. Actualmente, la Dra. Sánchez tiene su consultorio en Nuevo Chimbote.
La Dra. Sánchez visitaba a sus padres, recordando lo hermoso de ser colegas de profesión, los coloquios previos a sentarse a la mesa, compartiendo casos clínicos, sugerencias y debates, para ella tiempos muy gratificantes que conserva con mucho amor.
Su padre fue su mentor, su asesor, su gran maestro, de carácter alegre y de buen trato.
Dedicado a un gran profesional de la Odontología, el Dr. Amílcar Sánchez Rodríguez, quién aportó por muchos años bienestar a nuestro querido Chimbote. Todo mi respeto, que en paz descanse y de Dios goce.
Dedicar también este escrito a la Dra. Patricia Sánchez Espinosa, por seguir el legado familiar, y permitirme escribir sobre su querido y recordado Padre.

