En el Jr. Manuel Villavicencio, antes del Jr. Ladislao Espinar, había un puesto de periódicos.
Siempre me daba un tiempo entre el trabajo de la Juguería y el Colegio, para leer las últimas noticias, en los periódicos que colgaban en el pequeño puesto. Los mejores periódicos, el Ojo, El Comercio, La Industria, La República, y demás, eran cuidadosamente colocados según la importancia de la noticia.
Su dueño, el Sr. Daniel Silipu, según me han informado, de origen Piurano, falleció el 2022, que en paz descanse, entraba por la pequeña puerta, la cual mantenía siempre cerrada incluso en verano que hacía mucho calor. Abría la parte frontal del kiosco que tenía una división al medio con una bisagra en lo alto, que se sostenía por un palo a cada costado, con un tope a cada lado, en la parte interior del kiosco.
La parte que dejaba levantada también le servía de protección del sol, tanto para el dueño como para los clientes. Luego se ponía a colgar los periódicos a los lados.
El kiosco tenía en la parte central, una especie de mesa con un cuadrado en el centro por donde el dueño salía a vender o hablar con su clientela o amigos.En la especie de mesa, colocaba los periódicos y algunas revistas al interior.
Tras el vendedor, había unos listones de madera que le servían de estantería donde exhibía las mejores revistas, las más caras, las de moda, como; Hola, Hogar, etc.
Siempre me llamó la atención saber como era por dentro el kiosco, pero a pesar de los años que conocí a su dueño, una persona de mediana edad, nunca tuve el atrevimiento como para pedirle entrar a ver su habitáculo de trabajo.
Cuando el kiosco estaba abierto y no veía al vendedor, sabía que estaba dentro bajo la mesa, donde siempre comía y algunas veces descansaba.
Los avances tecnológicos han llevado al cierre a diarios chimbotanos. De visita en Chimbote he visto menos kioscos de periódicos. Los que hay son de otro estilo y más pequeños. Encontré este triciclo habilitado para la venta de periódicos pasando por la Av. Enrique Meiggs, y la Av. 28 de Julio, en la Libertad, puesto que es propiedad del Sr. Francisco Durán, conocido como «chela», y recordé cómo antes nos informábamos de las últimas noticias.
Me gusta la tecnología, pero sigo disfrutando del periódico en mano, sintiendo el olor de la tinta o ensuciándome los dedos.

