DE OFICIO LUSTRADOR

Hoy desde muy temprano el sol arrecia en Chimbote, voy caminando por el Mercado Modelo. Siempre me gusta pasear y ver los coloridos puestos y los comerciantes que año tras año se mantienen en sus negocios.

Sentada en una grada entre Jr. Ladislao Espinar y Av. José Gálvez, al exterior del mercado, me llama la atención un militar de alto rango sin su distintivo sombrero, lleva el paso acelerado y entrega con premura un elegante calzado de vestir y una correa al lustrador de calzado. Solo le dice:

  • Lo quiero del mismo color que la correa, ¿Cuánto te demoras?
    Aquel hombre, sentado en su banqueta, gira la cabeza sin levantar la vista, únicamente ve lo que le entregan y contesta;
  • En media hora.
    Eran las 8 de la mañana y era el primer lustrador atendiendo.
    El Sr. Palomino Segovia, el lustrador de calzado, levantó la mirada y pude observar sus facciones fuertes, su tez quemada por el sol, y sus arrugas prominentes que dejaban entrever su avanzada edad.
    Segovia es del Valle Quillabamba, no pudo estudiar. Me cuenta que a los 17 años, su hermana mayor lo trajo a Chimbote para que le ayude vendiendo mercadería, pero el trabajo era pesado; tenía que cargar muchos productos, comenzaba muy temprano y no había hora de acabar.

    Mientras conversamos, él va trabajando; separa los colores para teñir, pone la correa a la vista y protege los zapatos para que no se ensucien por dentro.
    Ya en Chimbote comenzó hacer amigos y entre ellos alguno le enseñó a lustrar, algo totalmente nuevo para él.
    A los 22 años regresó a Cuzco, a su tierra, pero no se ubicó, probó de trabajar en Lima, pero finalmente volvió a trabajar a Chimbote;
    «Aquí estamos como un rey, se puede trabajar, en Lima la lluvia es terrible, no la soporto».
    Los zapatos ya están secando del tinte. A los minutos le aplica una pasta para darle brillo y nuevamente deja secar un poco.
    El calzado y la correa tienen el mismo color.
    Vive en el Progreso, tiene tres hijos mayores y dos nietos.
    Trabaja de 7.30 a 18.30, le traen la comida y él compra su desayuno en el Mercado.
    Me detalla que antes todos los lustradores trabajaban al frente de la Farmacia Bazán, pero estaban muy juntos y por temas de la Pandemia los distribuyeron en el mercado modelo. Su puesto actual es el número trece.
    Curiosamente, me dice que por su puesto de trabajo, pasan muchos buscando firmas para sus partidos, estamos en tiempos postelectorales.

    También me dice, que si pudiera hablar con el Alcalde le sugeriría que distribuyan a los lustradores en las cuatro esquinas del mercado.
    Mientras hablábamos han pasado unos 20 minutos, el trabajo ya está hecho, y le pregunto.
  • ¿Por qué le dijo media hora al cliente?
    Y me contesta
  • Porque tengo que desayunar.
    De joven con los compañeros de trabajo, jugaba futbol de arquero, ganándose desde entonces el apodo de «Carty», por el extinto arquero Santiago Carty Reyes del Alianza Lima.
    Don Carty es uno de los trabajadores más veteranos del Sindicato de Lustradores de Calzado de Chimbote SINTRALUC, con más de 50 años de servicio.
    Y finalmente le pregunto;
  • Don Carty, ¿Qué precio tiene el lustrado que le ha dado a los zapatos?
  • Ocho soles nomás, porque es conocido.
    Dedicada a los lustradores de calzados a aquellos que nos hacen vida más cómoda.

VAMOS A POR MÁS!

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