EL GUARDIAN DE MIS SECRETOS

Cuenta la leyenda, que por las calles hacia el muelle de Chimbote, por las noches, se ve su sombra pasar. Se trata de una mujer de hermosa figura, su silueta queda reflejada al pasar por los faroles, su presencia enamora.


La mujer no tiene rostro, al menos nadie nunca lo ha visto, pero todos la reconocen solo por su preciosa silueta.
Dicen algunos que es una mujer que estaba enamorada de un pescador.


Por las noches, para las fiestas patronales de San Pedro, la mujer pasea con su amor, se les ve abrazados a lo lejos, muy juntos, dedicándose caricias mutuas.


En el mercado Modelo, entre los vendedores, se dice que la mujer sin rostro tenía un amor.

Una noche ella siguió al amor de su vida, lo vio subir a una embarcación en la cual vivía. Esa noche ella se presentó, se enamoraron de seguida, él la abrazó dedicándole palabras a su hermosura.

Él la beso, la besó mil veces, recorrió su precioso cuerpo y con el vaivén de las olas consumaron su amor. ÉL se sintió volar, sin peso, sin cargas, sin dolor.


La mujer esperó días, pero él no la buscó. Con el corazón herido la mujer le habló al viento, quien se convirtió en su confidente. Le dijo cuanto amaba y echaba en falta al pescador, que su corazón ya no era suyo, sino de él.


El viento voló y voló hasta que encontró al pescador.


Apresurado el viento regreso donde la dama y la condujo por las calles de Chimbote hasta él pescador. Aquel hombre dormía destrozado por el trabajo y algo de alcohol. No se dio cuenta de la llegada de su amada.

El viento le dijo a la mujer que habían quedado que la esperaría. Pero la mujer enamorada y vehemente intentó despertarlo sin éxito.
El viento comenzó a soplar y soplar fuerte intentando despertar al pescador. El cual despertó medio asustado, pero al ver a su amada se tranquilizó.


La mujer le preguntó porqué no la había buscado y él le contestó que había salido a la mar.


Los dos se abrazaron con fuerza, ella aún con las lágrimas en los ojos. Él le secó las lágrimas con dulzura y le dijo que su rostro lo tenía en su retina y grabado en su corazón. Que el verla, era como ver un ángel que disipaba su cansancio, su soledad y sus penas.


Esa noche el viento sopló y sopló y la embarcación se llevó.
Nadie volvió a verlos, pero algunas noches a ella se le ve de lejos caminando hacia el muelle. Dicen que no enseña su rostro por que se lo dedicó a su amado.
Las noches de fiesta de nuestro patrón San Pedro, la pareja de amantes, se deja ver y pasean su amor eterno.
Dedicada a quien escucha tus secretos.

VAMOS A POR MÁS!

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