Los Chimbotanos, somos conocidos por nuestro ingenio, habilidad y predisposición para buscar la manera como ganarnos la vida.
Dentro de este ingenio para la supervivencia nos encontramos a los vendedores ambulantes, e hilando fino, por los años 80 surgieron los vendedores de tamales y/o humitas (Centro de Chimbote, el Trapecio, etc.).
Usualmente eran dos los vendedores, los cuales se vestían de mujer, se ponían globos para simular unos pechos prominentes, y en los glúteos globos aún más grandes, que hacía parecer que tenían un tremendo… perfil ja, ja. Usaban peluca e incluso se maquillaban.
Uno de ellos tocaba un rascador (una lata y un peine), que le daba la nota para que su compañero baile, música negroide.
Con todo el desparpajo del mundo, el que bailaba hacía el espectáculo lleno de coquetería y picardía, llamando la atención de niños y mayores. Era muy divertido verlos por el entusiasmo y gracia que desprendían.
Vendían su producto, el cual trasladaban en una canasta, la gente colaboraba por los momentos agradables que disfrutaban.
Visitando mi querido Chimbote, me crucé con el vendedor de la foto que adjunto, en este caso ofrecía golosinas, pero me hizo recordar a los vendedores de antaño.
¿Has visto últimamente a estos vendedores ambulantes?

