ESFUÉRZATE EN SER LA MEJORESPERANZA YON GOÍN DE LORA II

Qué hora es? El artilugio estaba ubicado en el pasadizo, a lo alto, en el medio. Yo tendría unos 7 años y mamá siempre que la visitaba, me preguntaba la hora para saber si había aprendido.


A lo largo de mi época escolar mi madre tuvo 8 operaciones importantes, cálculos de riñones, estereotomía, tres cesáreas, hernia inguinal, etc. Las contábamos como medallas, pero siempre pensé que sus diferentes problemas de salud eran a consecuencia de la deficiente alimentación que tuvo de joven.


Recuerdo que papá nos enseñó a colarnos por los ventanales del Hospital Essalud de Laderas (ironías de la vida) para poder verla, pasábamos meses sin ella en casa. Alguna Navidad también nos toco y llevábamos chocolate y panetón para compartir con los demás pacientes, familiares y enfermeras.


Le tocaba esas salas con seis pacientes, en las cuales terminaban conociéndose todos.


Mi madre nunca dejaba su profesión y aún hospitalizada me seguía tomando las lecciones, entre ellas la de saber dar la hora.

Recuerdo claramente que siempre al llegar me preguntaba, hasta que por fin llegó el día que salí al pasadizo, levanté la cabeza y todo lo que me habían enseñado cobró vida y sentido; el segundero, el minutero y las horas.

Regresé corriendo a la habitación a decirle la hora a mamá, y ella me respondió, «ya eres una niña grande», yo feliz!!!


Mamá fue Directora del Colegio Dalton en el Año 1960 aproximadamente, luego pasó al colegio la Caleta, hoy en día Colegio Santa Rosa de Lima y después trabajó en el Colegio Manuel González Prada, donde estuvo varios años de profesora de primaria.


Posteriormente fue Directora, trabajó mucho por la disciplina en la institución. Se prepararon y ganaron el concurso de Bandas, los estudiantes y docentes se implicaron mucho.


Al siguiente año hicieron lo posible por ganar pero quedaron en segundo puesto. Mamá regresó triste del desfile, nos decía que era importante para los alumnos y los profesores para que se sientan orgullosos del colegio, ya que sin tener muchos recursos habían logrado ganar a colegios privados o colegios con mayores partidas económicas.


Cuando tenía 15 años, pude viajar con la Promoción 82 a Arequipa, Cuzco y Puno, fue mi regalo de Cumpleaños.

Eran 30 alumnos aproximadamente, un viaje que siempre recordaré no solo por lo impresionante de nuestra cultura y su arquitectura, sino también por la bella convivencia existente en el grupo de alumnos.

Pienso que me trataron bien por ser hija de la Directora, cuando en realidad lo que hubiera deseado era ser uno de ellos disfrutando sin padres a esa edad.
La otra pasión de mi madre era la política, era muy activa y en casa las conversaciones con papá eran eternas.


Fue nombrada directora de la USE – Unidad de Supervisión Educativa, actualmente UGEL – Unidad de Gestión Educativa Local, 1984 aproximadamente, tenía suficiente preparación para el puesto. Su presencia agilizaría la Supervisión de Colegios del Sector, tarea en la cual se identificaban las deficiencias encontradas y se nombraba las buenas iniciativas del equipo educativo, para trabajar directrices en pro de la mejora de todo el sector.


Mamá siempre nos decía que si trabajábamos en algo, siempre, siempre teníamos que hacer lo imposible para ser los mejores. Como ya lo he indicado en otros escritos, era disciplinada, culta y exigente, para ella no existían medias tintas y menos en temas de justicia.


Yo veía inalcanzable poderla complacer, pero la vida es maravillosa… pude ver la felicidad en sus ojos cuando me licencié y me vio bajar las escaleras para dar el discurso por la titulación. Ella nunca me lo decía, solo lo deducía cuando me preguntaba por el puesto de trabajo, la homologación de mi título en España, los Masters o el ascenso en el trabajo.


Llegada su jubilación mi madre quiso seguir trabajando. Fue presidenta de APCYJUS – Asociación Provincial de Profesores Cesantes y Jubilados del Santa, en su desempeño se consiguió que les cedieran el local ubicado en Nuevo Chimbote. Ella siempre deseó que la Asociación se convirtiera en un lugar de encuentro, participación, capacitación y distracción para los docentes retirados.


He de decir que mis padres disfrutaron de su segunda época de novios, viajaban al interior del Perú, siendo Huaraz y el Callejón de Huaylas lo que más visitaban al vivir mi tío Rogelio Yon Goín en Toma.


Viajaban también a España para visitarnos, venían en verano y luego volvían a Perú para disfrutar de la misma estación, hasta que por temas de salud no pudieron.


Mis padres decidieron pasar su vejez en su querido Chimbote.

No puedo negar que su decisión me dolió en el alma, no lo entendí, no quise entenderlo, pero por más discusiones y oposición, no podía obligarlos. Mis padres nos repetían que en Chimbote estaba su hogar, su familia, sus amigos, su vida, pero para mí no había consuelo, me martirizaba pensar si enfermaban, o alguna emergencia, realmente es muy doloroso estar lejos.


En casa en horas de buena luz natural, se podía ver a mi madre en la terraza interior siempre, leyendo algún libro o escribiendo sus memorias, hasta que perdió la vista por la diabetes. Eso sí, siempre se mantenía muy bien informada de la situación política del Perú y en especial de Chimbote.


Dedicado a la Promoción 82 «Daniel Alcides Carrion» del colegio Manuel González Prada. Un fuerte abrazo para Anibal Guzman, el Señor protegerá vuestro hogar.


Y para mis queridos padres Esperanza Yon Goín y Ricardo Lora Wekselman.

VAMOS A POR MÁS!

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