LA CASA HACIENDA GARATEA SANTA
Hoy mi destino es Santa, tomé un colectivo en Chimbote, entre el Jr. Manuel Ruiz y el Jr. José Olaya. Luego en la plaza de armas de Santa nos esperaba una combi particular.
El primer punto a visitar fue para mi todo un regalo, «La Casa Hacienda Garatea». He de indicar que no tenía conocimiento de su existencia.
La propiedad está situada en el tercer sector del centro poblado La Huaca, a 12 kilómetros al sur de la ciudad del Santa, en la región de Ancash. Actualmente, es uno de los pocos testimonios de la historia agraria en la costa ancashina.
En la época de la República la hacienda tomó el apellido del Sr. Nicolás Garatea, quien fue su administrador. Garatea también fue alcalde de Chimbote e impulsor de la agricultura.
Volviendo a la visita, la movilidad se detuvo y por la dimensión de la vivienda solo pude ver la edificación completa, estando a metros de distancia. Realmente imponente, bonita y grande en relación con otras viviendas del siglo XIX que había visto.
De lejos ocultaba sus defectos, pero al acercarme vi una edificación deteriorada, abandonada.
No vi ninguna identificación del lugar, ningún aviso restrictivo y menos el acordonamiento de la zona, nada de nada.
La puerta principal estaba sellada, al costado lateral derecho, solamente había una banca cruzada en la puerta.
A muy poca distancia, en el suelo, puede observar una tubería abierta de agua, que ha encharcado parte de la entrada de la hacienda. (adjunto foto).
Sentí mucha tristeza ante tal abandono y peor a la exposición fragante de agentes externos, que la pueden deteriorar aún más.
En la zona han aumentado las viviendas, al parecer invasiones. Algunas casas están a pocos metros del recinto y en el lateral contrario, han puesto una piscina mediana de plástico, como también hay cordeles para extender ropa, que se sujetan a las columnas de madera de la hacienda, que por cierto están con carcoma.
Me sentí devastada al presenciar la falta de reconocimiento a esta hermosa edificación, que como sea se mantiene en pie pidiendo a gritos ayuda.
Situada nuevamente frente a la hacienda, sentí su llamado a plasmar en fotos su estado.
Recorrí la vivienda, de habitaciones grandes y techos altos. Su escalera al cielo (así la apodé), porque justo en esa parte esta derruido el balcón. Me sentía sin gravedad encaminada hacia el segundo piso que era todo un misterio.
Tuve calma, por seguridad, aunque por mi parte me hubiera gustado correr por todos lados.
Ya en el segundo piso, la madera del pasamano y de sus pisos, aún desprendía calidez.
Giré hacia el frente cogida de la baranda carcomida, ahí me esperaba el mejor espectáculo que esta preciosa casa tenía reservada como un largo mirador.
Se veía todo el valle, los sembríos, la pista polvorienta, las casitas humildes y los cerros circundantes, algunos de piedra y otros de arena. Todo un podio para los que en el pasado habían sido dueños de la Hacienda y me los imagino gozando día a día de esta espectacular vista.
Saciada, entre a las habitaciones, pensando en todas las generaciones que habían disfrutado de sus estancias, aquellas voces, risas y llantos, los olores, todo aquello que se transformó en el silencio tras el abandono de la vivienda.
Pude sentir la hacienda, lo grandioso de su fuerza interior, que data de tiempos de la República.
Sus grandes grietas forjadas por el tiempo, dejan entrever como fueron trabajadas sus entrañas, mostrando su armoniosa estructura; diferente y única, y claro está, de su incalculable riqueza en la construcción y utilización de sus materiales; adobe, quincha, carrizo, maderas.
Me costó irme de esa zona, volver tras mis pasos, bajar la escalera de camino a la realidad.
Fuera de la casa, me embargaban mil historias ideadas en la hacienda. Como también sentí gozo de haber podido visitar de alguna manera esta espectacular hacienda. Pienso en las nuevas generaciones también tienen derecho a deleitarse con su existencia.
El año 2018, la casa fue declarada como monumento integrante del Patrimonio Cultural de la Nación. Quiero confiar en que las autoridades pertinentes tomaran cartas en el asunto para recuperar esta preciosa Casa Hacienda Garatea de Santa.
Trabajemos juntos, por el turismo de nuestras ciudades.

