DE LA PLAYA A LA PISCINA

Al salir del agua, toda el agua se le escurria de la piel, en un cuerpo muy
bien definido y fibrado.

Era increíble, porqué se quedaba completamente seco, a diferencia de cualquier persona. Nosotras pensabamos;será un súper humano, vivirá en el agua, tendrá poderes…??


Cuando fuimos creciendo, entendimos que su piel estaba curtida por el sol y el agua.


Hablo del emblemático profesor de natación y salvavidas de la piscina del Vivero Forestal de Chimbote, el Sr. Agustín Suyon.
Cuando tenía 10 años, nuestros padres nos inscribieron a clases de natación con él profesor Suyon.


Al profesor, ya lo conocíamos, porque al frente de nuestra juguería, regentaba una tienda de arreglos de electrodomésticos.


Teníamos tres clases por semana, de 5 a 6 de la tarde. Las clases duraban una hora, pero a veces, nadábamos más tiempo, dependiendo del estilo, por su complejidad de movimiento y la depuración de la técnica.


La piscina del vivero, és una piscina olimpica, en la cual años atras se desarrollaban competiciones internacionales.


Al final del horario de piscina, siempre estaba llena de muchos niños y niñas. Cuando daban las 5 horas, nos quedábamos ya dentro del agua.
La primera vez que me metí a la piscina, me asuste mucho, al no tener punto de comparación con la playa.


Mi padre seguro que le había dicho al profesor que ya sabíamos nadar, por lo que él profesor nos llevó directamente a la piscina olímpica. Yo hasta ese momento solo me había metido en la piscina de niños.


Mi hermana entró primero sin problema, yo bajé por la escalera, buscaba piso y no lo encontraba, y en mi mente, no podía pensar otra cosa que, «la piscina no tiene fondo».


Ese día tragué mucha agua, pero al final de la clase, ya me podía sostener y dejar de agarrarme con uñas y dientes de los extremos.


Al salir de las clases, siempre tenía un hambre descomunal, hasta llegaban a sonarme las tripas.

Pero no nos daban más dinero que para nuestros pasajes, para no llenarnos de golosinas, y comer la cena sin problemas. Si comíamos algo por el camino, mamá se daba cuenta de seguida, porque yo ya no podía comer todo en la cena.


Recuerdo haber tenido una mala experiencia, estrenando un bañador, el cual era cerrado desde el pecho. Ya habían pasado unos meses de clases y como ya sabía tirarme a la piscina y nadar, quise lucirme un poco.

Nada más entrar, pille carrerilla y me lance a la piscina.

A la mitad de vuelo, tenía el bañador bajo los pechos, no es que tuviera mucho, pero me moría de vergüenza. Me tocó fondearme hasta pasar la piscina honda, que era un buen trecho, todo para no encontrarme con la mirada de los niños y niñas.

La pasé mal, aparte de costarme mucho tener controlado el bañador y seguir la clase, porque no tenía tiras de sujeción al cuello, ni a los hombros, fue un bañador de debut y despedida, ji ji.


El día que comenzamos con el estilo Mariposa, ya casi habíamos hecho el año de clases, y lo evidente de practicar natación, eran los espaldones que nos caracterizan de por vida.

También estábamos súper motivadas, por ser uno de los estilos más complejos a nivel de técnica y esfuerzo.

Uno de esos días, terminamos tarde las clases, entramos a los vestidores, era una zona grande y yo como era habitual, era muy miedica.

De repente se sintió el golpe de una puerta de casillero, mi hermana y yo salimos corriendo, locas del miedo.


Fuera de la piscina nos entretuvimos en los juegos del vivero. Ese día llegamos más tarde de lo habitual a casa, como a las 8 horas, nos cayó una buena reprimenda, claro no habían móviles, para avisar.


Hace pocos días, me he enterado que el profesor, ya había fallecido. Solo quiero decirle, que guardo muy gratos momentos de sus clases.

Con nosotros era reservado.

Las clases eran metódicas y él era un gran motivador en positivo. Una persona educada, respetuosa y muy buen profesional, gracias profesor Suyon.

VAMOS A POR MÁS!

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