EL PRECIOSO AMOR DE MIS PADRES

Eterno amor

Entre al comedor, sentía algo extraño, el sitio estaba lleno, algo me llamaba la atención, sentí su presencia. Ella levantó la cabeza y nuestras miradas se encontraron.

Fueron unos segundos, pero ese instante me pareció eterno, donde solo estábamos tú madre y yo. Recorrí su precioso rostro, sus cabellos, su cuello erguido y volví a quedarme en sus ojos.


No había sitio cerca a ella, me senté donde pude para comer. Tu madre estaba acompañada de una prima y yo iba con un amigo que me enseñó el lugar.
Tanto ella como yo nos buscábamos con la mirada, pero ellas marcharon antes y no pude hablarles. Ese día no me pude quitar de la cabeza a tu madre, una mujer muy guapa, alta y elegante, con una preciosa figura. Sus rasgos eran diferentes, tenia los ojos rasgados. Lo que más recordé de ella, fue su mirada.
Al día siguiente fui y le hable, ella se mostraba sonrojada pero igual me seguía la conversación con su sonrisa suave, delicada.


Tu padre era uno de los hombres más guapos que había visto, alto, de buen porte, parecía más bien extranjero y era muy hablador y risueño, como no enamorarme de él.


Pasaron los días y cada vez nos veíamos y conversábamos más tiempo, salíamos a pasear, compartíamos sueños. Nos presentábamos a la familia y amigos.
Mis padres provenían de diferentes lugares de origen; Trujillo y Llapo. Por cosas del destino, trabajo y estudios se conocieron en Ica, en una casa donde daban pensión.
Yo ya había trabajado en la pesca en Chimbote, la ciudad y su gente siempre me gustaron. Después de conocer a tu madre seguí trabajando en la pesca, manteníamos comunicación por medio de cartas, tu madre tenía una dicción y letra perfecta, yo no me atrevía a escribirle, mi letra siempre fue pésima, pero no quería explicárselo.
Al tercer año, tu madre y la abuela Carmen se habían trasladado a vivir a Chimbote.
Aproximadamente unos tres años después de conocernos, nos comprometimos.

El día 23 de Enero de 1964, nos casamos en la Iglesia San Carlos Borromeo. El agasajo se desarrollo en la Casa del Maestro, que por esos años estaba ubicada en el Jr. Ladislao Espinar en Chimbote.


Primero alquilamos una habitación con un baño. Los primeros años la economía fue difícil, pero nos queríamos y nos sobraban ganas de estar juntos, formar un hogar, tener nuestros hijos y mil cosas más.
No teníamos nada, pero teníamos claro que lo lograríamos costara lo que nos costara.
Tu padre estaba mucho tiempo fuera de casa, por su trabajo en la pesca, yo estudié magisterio y trabajaba como auxiliar en un colegio.
Por esos años a la abuela Carmen, que vivía con nosotros, le diagnosticaron una enfermedad oncológica, nos trasladamos a vivir a Lima por su salud. Fueron años muy complicados, donde me faltaba tu padre, sus ánimos, su alegría y optimismo.
A los dos años de casados tuvimos a nuestra primera hija, a los pocos meses falleció la abuela Carmen Goín, dos años después llegaste tu y en 1971, perdimos a nuestra hija Carito, a los pocos días de nacida.
Decidimos volver a Chimbote habíamos juntado algo de dinero y nos hipotecamos para comprar nuestra casita en la Urbanización el Trapecio.
Papá era una persona muy agradable de trato. Mi madre tenía carácter, sus conflictos fuertes eran por que mi padre era muy amiguero y mi madre muy celosa.


Hoy 17 de noviembre 2020, mis padres cumplen 5 meses de fallecidos. Quería recordarlos desde ese sentimiento tan hermoso, como es el amor que les hizo trabajar y luchar para salir adelante y que los unió hasta sus últimos días.


Mi padre ingresó primero al hospital y 7 días después ingresó mi madre. Preparamos unas cartas a mano para ver si podíamos hacerla llegar a papá, a estas alturas dudo que les entregaran nuestras cartas. Recuerdo haberle escrito a mi padre, que mamá iba al hospital, que se preparé, que iba para ver si no estaba coqueteando con alguna enfermera ji, ji, siempre nos jugábamos así. Le dije; papá te va a buscar y no parará hasta encontrarte.
Cuando una buena amiga Chimbotana, que vive en Barcelona, me avisó de la muerte de papá, yo no se como, pero sabía que mamá moriría ese mismo día.
Mis padres eran muy unidos, siempre juntos a todos lados, hasta para pasear a sus mascotas. Intentamos que al menos se pudieran ver en el hospital, sabíamos que el solo verse les ayudaría, pero aunque nos lo prometieron, esto nunca se cumplió.
Yo sé que mi madre estando postrada en cama y sin habla, sintió que papá se iba. Veo a mi madre claramente dejando ir su alma en busca de papá, fue habitación por habitación, hasta que lo encontró.

Es mi único consuelo, pensar que gracias a su amor eterno, marcharon juntos ni la muerte los pudo separar. Mis padres murieron el mismo día, en horarios diferentes.


Los quiero mucho papitos.

VAMOS A POR MÁS!

RECIBE MIS ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *