EN BUSCA DE UN FUTURO ESPERANZA YON GOÍN – PARTE I

Mi madre nació Llapo, entre los 13 y 14 años su madre y ella se trasladaron a Ica para concretar sus estudios. Económicamente no eran buenas épocas, mi abuela hacía trabajos de costura pero los ingresos no les alcanzaba, mamá nos contaba que algunas noches tenía hambre. Ella siempre fue una persona muy enfermiza.


Las dos vivían acogidas en la casa de un familiar y tenían una pensión para las comidas, donde mi madre conoció a papá.


Mi madre siempre quiso ser abogada, pero en esos años pocas o casi ninguna mujer estudiaba derecho. Mi tío Rogelio Yon Goín, estudio derecho y mi madre siempre le preguntaba sobre sus estudios.


Al no poder estudiar derecho se decanto por su otra pasión, la enseñanza, estudios que realizó en la Escuela Normal Marianista Las Américas de Chimbote.


Según los archivos de fotos familiar, trabajó en Chimbote en el Colegio la Caleta como profesora de primaria; 1961 a 1965 aproximadamente.


Durante los estudios finales de docencia mis padres se casaron, alquilaron una habitación en Chimbote, mi padre siguió trabajando en la pesca y mamá queda embarazada a los 10 meses de casados. Ella nos contaba que gestando terminó su carrera, recuerda haber estudiado aún con los malestares del embarazo y haber sido ayudada por mi padre para redactar a máquina su tesis.


Lamentablemente antes del nacimiento de su primera hija le detectaron a mi abuela Carmen un cáncer al estómago, motivo por el cual se trasladan a Lima para su atención médica. Mi hermana nace en Lima en 1966, aproximadamente a los seis meses de nacida, mi abuela fallece. Mi madre tuvo que asumir esos difíciles momentos prácticamente sola por el trabajo de mi padre.


Mi madre nunca se detuvo, sabía que tener una profesión le ayudaría en un futuro, por lo que logró terminar sus estudios. Cuando ella se planteaba un objetivo era perseverante hasta conseguirlo, era exigente, estricta, directa y muy disciplinada, con los demás y con ella misma.


Mamá regresó a Chimbote con mi hermana. Trabajó en el Colegio 89004 Gonzales Prada, conocido también como El Ferrocarril.


Mi madre era una persona con visión de futuro, siempre para el tiempo de vacaciones buscaba cursos de especialización los cuales se desarrollaban en Lima. Se especializo en Dirección y Supervisión Centros Educativos. Los meses que estudiaba se hospedada en una pensión de mujeres en Jesús María, en la cual años más tarde viviríamos mi hermana y yo durante nuestros estudios Universitarios.


En uno de sus tantos viajes de regreso, mi madre no llegaba a la hora prevista. Nosotros quedábamos a cargo de mi padre, pero ese día papá estaba muy preocupado por que ya había amanecido y no teníamos noticias suyas, la agencia tampoco sabia nada.

Mi padre, nos despertó y nos dijo que algo había pasado y que teníamos que esperarlo en casa, por que él iría en busca de mamá, haciendo el recorrido del bus.


Mi madre recuerda que sentía que el conductor zigzagueaba, iba de un extremo a otro de la carretera. Varios pasajeros se dieron cuenta, hablaron con el conductor, pero lamentablemente kilómetros más adelante el bus se estrelló contra otro que venía en sentido contrario.


Los pies de mi madre habían quedado atrapados en el reposapiés. La gente gritaba, lloraban, se quejaban. Mi madre vio fuego en la parte del conductor, los pasajeros que estaba bien, comenzaron a romper las ventanas para poder salir. Mi madre gritaba pidiendo ayuda, de dolor y de miedo pensando que moriría atrapada.


Mi padre, siempre conducía muy rápido. Según nos explicó el choque fue a la altura de Barranca. A lo lejos divisó un incendio y mientras se iva acercando tenía claro que era el bus donde viajaba mamá.

Había mucha gente herida en el suelo, no vio a mi madre y comenzó a gritar; Esperanza, Esperanza!!! Pero solo escuchaba llantos de dolor. El bus estaba de lado, mi padre sin pensarlo se metió por la ventana que habían roto.


Mamá siempre viajaba más atrás de la mitad del bus, justo pensando si sufría algún día un accidente. Estando ya dentro del bus, mi padre escucho la voz desgarrada de mamá pidiendo ayuda; estoy atrapada por favor ayúdenme!!!


Los asientos estaban reclinados encontrando a mamá bajo algunos de ellos. A mi madre se le cayeron las lágrimas al ver a papá. Los fierros de los asientos estaban retorcidos mi padre grito; ayúdenme necesito algún fierro o alguna herramienta para sacar a mi esposa!!!


El cobrador había salido ileso, estaba ayudando a los pasajeros y al escucharlo sacó de la zona de carga, una llave y dos fierros largos.

Entró al bus y entre él y mi padre pudieron liberar a mamá. La cargaron para sacarla por que no podía caminar, había pasado más de tres horas del accidente.


Papá la dejó en la furgoneta, la gran Chevrolet, luego cargó con los que estaban más perjudicados.


A medio camino un joven de voz alta y temblorosa, le dijo a mi padre que el hombre que tenía a su costado había fallecido, era el conductor del bus.


Al llegar al hospital más cercano papá pudo avisar a las ambulancias y a la policía.


Esa madrugada fallecieron tres personas del bus de Lima a Chimbote y cinco del bus que iba en dirección contraria.
Por esos años era muy habitual escuchar de choques, de accidentes y muertes en la carretera.


Mamá se fracturó los dos tobillos, según el médico estuvo a poco de perder los pies por falta de irritación sanguínea.
Al verano siguiente, sin estar al completo recuperada, mi madre siguió viajando para capacitarse en busca de su objetivo.


En memoria de mis queridos padres: Esperanza Yon Goín y Ricardo Lora Wekselman.

VAMOS A POR MÁS!

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