Caminaba hacia la salida del cementerio por el pabellón de niños, iba triste por mi perdida, triste por no tener un hijo que abrazar. Seguía por inercia, ese acto que se sabe y se hace por repetición, más no por ganas.
Algo llamó mi atención, al levantar la cabeza y verla sentí una gran tranquilidad, me sentí libre de mi dolor, libre de la tristeza que me embargaba.
No se cuanto tiempo pasé frente a su pequeño nicho, lo único que recuerdo es ese sentimiento de tranquilidad el cual había perdido.
Me fui tranquila a casa, a la semana siguiente volví a visitar a mi hija y a visitar el nicho de aquella niña, la miré en la foto, aquella foto que me devolvió la vida.
Ese día coincidí con una mujer mayor de edad. Aquella no dejaba de mirar la foto, le pregunté si era su familiar y me explicó alegre que no conoció a la pequeña pero que le había concedido una petición especial, terminamos las dos abrazadas llorando. Me explicó lo que hizo y apenas llegué a casa escribí una carta, pidiéndole me concediera un hijo, ya que los médicos no me daban esperanzas de poder concebir un hijo propio.
Cuando la visitaba le rezaba, me hacía sentir bien. Metí la carta por la pequeña rendija de la puertecita del nicho.
Pasaron unos meses y en contra del diagnóstico de los médicos, me volví a quedar embarazada. Mi niña nació bien y sanita. Desde entonces no dejo de visitar a la hija que perdí y a Estrellita.
El cementerio Divino Maestro de Chimbote guarda entre sus pabellones verdaderas historias de vida, en lo personal esta historia me llamó la atención por que hay mucha gente que la conoce y comparte. Sé que se trata de un tema polémico pero creo que hay situaciones en la vida que no tienen explicación. Soy respetuosa y pido también respeto por parte de personas creyentes o escépticas.
Debido a la publicación anterior sobre este tema, el Sr. Harold Manuel Eulogio Apoloni, padre de Estrellita se comunicó con el administrador del grupo Fotos Antiguas de Chimbote, Miguel Koo Chia y conmigo, autorizando la publicación y brindándome información, hecho que agradezco tanto por su amabilidad como por su confianza.
Estrellita hoy en día tendría aproximadamente 22 años. Al año de nacida le detectaron problemas en el Hígado, una enfermedad grave. Sus padres lo dejaron todo y se trasladaron a Lima para que sea atendida por los especialistas.
«Recuerdo claramente tener a mi hija en brazos, mi pequeña… me dijo; papá solo voy un ratito con Dios y regreso, no estés triste siempre voy estar a tu lado».
La niña murió en sus brazos a los dos años y ocho meses, recibió cristiana sepultura en Chimbote.
Los padres se quedaron viviendo por un tiempo en Lima por temas de trabajo. Al poco tiempo los padres se divorciaron. A los tres meses que el padre visita Chimbote, fue al cementerio encontrando el nicho de Estrellita con flores y algunas cartas dentro. Cerca al nicho estaban dos señoras, una de las cuales le dijo; usted qué le ha pidiendo? pídale que se lo concede!!. El Sr. Eulogio se sentó en el suelo a pensar lo que estaba pasando. Mientras tanto un grupo de jóvenes de unos 18 años caminaban como buscando algo, cada vez se acercaban más y más, hasta que uno de ellos gritó aquí esta, aquí esta Estrellita. El padre no entendía lo que pasaba. Uno de los chicos le preguntó si estaba esperando, él le dijo que no.
Desde ese momento el Sr. Eulogio es consiente que al nicho de su hija se acercan muchas personas a rezarle y dejar alguna flor o carta, en la cual le piden algo, o le agradecen. También me explica que desde el fallecimiento de su hija, muchas personas le han contado y sabe de hechos simbólicos relacionados a alguna ayuda que creen recibir de su hija.
«El nicho de mi hija es público como el de todos al estar expuesto, frente a lo que pasa, no me veo con el derecho de negarle a nadie que se puedan acercar».
Según me he podido informar, desde hace unos años atrás se han venido sucediendo hechos que las las personas beneficiadas llaman milagros. Estas personas compartieron sus historias con familiares o amigos y es de aquí de donde proviene la trascendencia de la llamada «Estrellita la niña Milagrosa».
Destacar que se trata de una familia Chimbotana, de creencias católicas, trabajadores, sencillos, como cualquier otra familia de nuestro puerto. El nicho es llevado por el padre y su familia; ellos son quienes le dan mantenimiento; lo arreglan, recogen las cartas y le ponen flores. Valoro importante resaltar que no hay temas lucrativos de por medio.
Actualmente si pregunta a algún trabajador del recinto o algún vendedor de flores del cementerio Divino Maestro de Chimbote, ellos les podrán indicar donde encontrar el nicho de quien llaman «la Niña Milagrosa»

