«Sentí el cañón de la escopeta aún tibio en mi cuello, se me nublaba la vista de la sangre que emanaban mis heridas…»
El Sr. Mario Roberto Diaz Casas nació en 1945 en el Molino, Chocope, la Libertad.
A los 17 años se trasladó a Chimbote a la casa de unos familiares. Trabajo en la Reforma Agraria manejando maquinaria, en la Línea 3, colectivos de Chimbote a Trapecio y por unos 3 años apoyó a su suegro en su taller de molduras.
Obtener el brevete de colores, el cual le serviría posteriormente para trabajar en la Municipalidad de Chimbote. Fue contratado el 29/05/1974, durante el Gobierno Militar de Juan Velasco Alvarado, para conducir uno de los ocho nuevos autobuses Amarillos para el transporte público.
La línea Amarilla, como era conocida, tenía su parada de inicio en Pardo, por la Parroquia San Pedro. Esta línea recorría Chimbote a lo largo, hasta Bruces donde daban la vuelta.
Era chofer cobrador, tenían dos turnos de 6 a 1 pm. Y de 1 a 7 pm. El bus se llenaba de escolares y trabajadores. Recuerda que el pasaje de adulto costaba 1 sol, y se controlaba con una boleta roja y el de menores 0.50 céntimos, boleta blanca.
El taller Municipal estaba ubicado en la Av. Pardo, donde actualmente está el edificio de Telefónica, ahí guardaban todos las unidades de transporte de la Municipalidad y también era donde les brindaran servicio de mantenimiento.
Después el taller Municipal pasó al Estadio Pensacola, hoy en día Estadio Centenario «Manuel Rivera Sánchez».
El Sr. Diaz conoció a su pareja, la Sra. Clara Villalba Felipa Diaz, siendo parte política de su familia extensa, con quién tiene 6 hijos. La familia se estableció en el Pueblo Joven Primero de Mayo, Nuevo Chimbote.
A los seis años las autoridades se desentendieron de las unidades de transporte, las cuales terminaron arruinándose.
Pasó a conducir un camión recolector de basura, cisternas de agua para las Obras de la Municipalidad, camiones, etc.
En el gobierno de Alan García, condujo un camión, en el cual trasladaba de las chacras los productos que se cultivaban, los cuales se vendían en lo que se llamaba «La Chacra a la Olla», ubicada en la Av. Pardo, donde funciona actualmente la Fiscalía.
En uno de sus viajes regresando de Cascajal con 5 campesinos en la zona de carga, y dos propietarios de los 120 sacos de papas, que lo acompañaban en la cabina. Aproximadamente a las 9 de la noche, pudo observar que el camino de trocha estaba inundado por la acequia.
El Sr. Diaz bajo la velocidad por precaución e intentó pasar con cuidado. De pronto apareció un hombre frente al camión con una escopeta y acto seguido sintió el sonido de dos disparos, que le atravesaron un costado del cuello y otro por parte de la cara.
Se quedó conmocionado, lo estaban asaltando. Dos personas más lo bajaron del camión a la fuerza, él estaba sangrando, no sabía la gravedad de sus heridas.
Eran unos cinco asaltantes, uno de ellos le puso la escopeta en el cuello. Encañonado rogó por su vida, recordaba a sus hijos pequeños y a su mujer; «No me maten, se los suplico, tengo hijos pequeños». Los asaltantes le quitaron la billetera y el reloj.
Venía un auto el cual redujo la velocidad pasando por un costado, y escucho: ¡Vamos por el auto! Acto seguido abordaron el auto.
El Sr. Diaz aprovechando el descuido para huir todo y su lamentable estado; «Corrí lo más rápido que pude atravesando los campos de sembrío, todo estaba oscuro y solo sentía la sangre tibia deslizándose por mi cara, mi cuello, mi cuerpo. A pesar del dolor no me detuve para nada, tenía miedo de caer y no poder levantarme más».
Logró llegar a la población continua, San José, en la avenida principal encontró una mujer que lo auxilio «Aquella mujer me salvó la vida». Le puso trapos para hacer presión en la cara y el cuello, pero el Sr. Diaz no se detuvo, sabía que en esos lugares no había atención médica.
Nuevamente en la carretera, lo auxilio un camionero que lo llevó hasta el pueblo Joven 21 de abril en Chimbote. Encontró un policía al cual le informó de lo sucedido y tomó un taxi para el Hospital donde fue atendido.
El Sr. Diaz estuvo tres meses de baja médica. Le habían disparado con perdigones teniendo aun algún resto en la cara que no lograron extraer.
Durante sus 35 años, 6 meses y tres días que trabajo en la Municipalidad de Chimbote, el Sr. Diaz fue conocido por su buen desempeño, integridad e implicación. Muy activo en la lucha por los derechos de los trabajadores.
El Sr. Diaz, fue Secretario General del Sindicato de Obreros Municipales. Recuerda como compañeros de lista al Sub Secretario el Sr. Santiago Aguilar Murillo, al Secretario de Defensa el Sr. Lucas Gonzales Vela, y al Secretario de Organización el Sr. Manuel Moreno Pinela.
En otras periodos asumió el cargo de Secretario de Defensa y Secretario de Organización.
También recuerda con mucho orgullo haber viajado en 1978 a Huancayo para el VII Congreso Nacional de Obreros Municipales, igualmente viajó a Chiclayo, en representación Sindical.
Al rededor del año 2000 los sindicatos de empleados y obreros se fusionaron pasando a ser el Sindicato Único de Trabajadores Municipales de Chimbote.
Como curiosidad informarles que el tiempo del gobierno Militar, el pliego de reclamos se discutía en la Base Naval.
El Sr. Mario Diaz, se jubiló a los 65 años. Quiero agradecerle por su amabilidad y confianza al haberme permitido escribir parte de su historia de vida.
Dedicada a los trabajadores de la Municipalidad de Chimbote.

