LAS FIESTAS PATRIAS

Según nuestras etapas de vida, disfrutamos de una u otra manera las Fiestas Patrias.


De pequeña recuerdo claramente las vacaciones del colegio de esos días, en los cuales viajábamos con mis padres hasta 1979 aproximadamente que teníamos el negocio familiar de la Juguería y eran tiempos en los que trabajábamos más, aprovechando que la gente salía más a pasear por Chimbote.


En secundaria, los tres últimos años de estudio, hasta el 1984, desfile para la escolta del colegio Inmaculada de la Merced, nos entrenaba un militar y ensayábamos varias semanas.


De ese tiempo contarles una anécdota detrás de bambalinas, antes del desfile Militar. En una de las ocasiones la concentración fue en la fuera Plaza Admirante Miguel Grau, ahora Plaza 28 de Julio, e íbamos hacia la Plaza de Armas. Ocho en punto de la mañana formadas en descanso, invierno, el aire fresco de la playa nos calaba los huesos.


Ese día tardó en abrigar el sol, pero mantuvimos la formación durante dos horas. Cuando dieron la orden para empezar estábamos mal; una de las compañeras se mareó y las demás congeladas, pálidas, nos tuvieron que traer café caliente para reponernos.


En el tiempo de la Universidad yo vivía en una pensión de Señoritas en Lima, por Jesús Maria y cuando llegaban los festivos de Fiestas Patrias regresábamos a casa, a Chimbote a visitar a la familia y divertirnos con los amigos, ir a la feria o simplemente disfrutar de estar juntos.


Comprar pasajes era todo un caos, éramos muchos los que estudiábamos en Lima. Se agotaban los pasajes en un abrir y cerrar de ojos y a última hora, habilitaban otras unidades dependiendo de la demanda, para lo cual tenías que estar pendiente para comprar.


Estando en Chimbote apenas llegar buscábamos los pasajes de regreso, y el caos se repetía nuevamente. En varias oportunidades tuve que volver a Lima algún día después.


Conforme fueron pasando los años de estudio por 1988 viajaba a Huancayo, o al Sur, previo permiso de mis padres.
Viajar con los amigos de la universidad era interesante, porque los coloquios sobre las teorías de la existencia humana, policía, religión, sexo y amor, nos desvelaban.

Eran tiempos de filosofar, donde cada quien defendía a ultranza sus teorías o increpaba las posiciones de otros. Tiempos en que los ideales comunistas estaban a la orden del día.


Terminando los estudios y trabajando, ya era más difícil visitar mi querido Chimbote, por lo que algunas veces me visitaban mis padres.


En las Fiestas Patrias conmemoramos nuestra independencia, nuestra libertad, de mucha importancia para nuestra identidad patriótica, y claro estas fiestas también están relacionadas con vacaciones, viajes, reuniones con la familia, amigos y diversión.


Les deseo a los miembros de la página Fotos Antiguas de Chimbote, unas Felices Fiestas Patrias.
¡QUE VIVA EL PERÚ!

VAMOS A POR MÁS!

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