Decidí preparar la cena de Navidad de la manera tradicional que la preparaban mis padres en casa. Ha sido increíble poder hacer sus platos, incluida la chocolatada Peruana, manejar sus sabores, recordar los tiempos de cocción, etc.
No me he sentido sola y tampoco he estado triste, por el contrario los he sentido a mi lado, de una manera dulce y agradable, sin dolor, apoyándome y recordándome los detalles de cada preparación.
Era un espacio que realmente necesitaba la víspera de noche buena. Pensé que lloraría mucho, que no aguantaría la tristeza, pero entiendo que no hay que perder la ilusión por la Navidad, porque nuestros seres queridos que lamentablemente ya no están, como el caso mis padres, fueron los mismos que nos enseñaron a vivirla, a disfrutar de esta noche tan mágica y especial.
Sé que es difícil, yo también temía llegar a este día, pero no hay nada mejor como ver en positivo lo que nos dejaron nuestros seres queridos.
La Navidad es ese dulce espacio donde comulga lo actual, con nuestros hermosos recuerdos de los abrazos, las conversaciones y las risas que imperan radiantes en nuestra memoria.
FELIZ NAVIDAD, QUE EL NIÑO JESÚS BENDIGA VUESTROS HOGARES, LOS CUIDE Y PROTEJA DE TODO MAL.
LOS QUIERO PAPÁS.

